lunes, 14 de marzo de 2011

Como los luchadores pero de papel y japos.


Imaginen, quizás debo decir recuerden, una de esas peleas de luchadores de plástico, con los brazos abiertos y en postura de foto gandalla. Creo que aún los venden en algunas ferias, pero dudo que existan muchos niños fanáticos de estos juguetes.
Pues bien en Japón (Dios los ayude con lo que están pasado por el sismo) existen juguetes similares, que además dan funciones de lucha y concentran a grandes grupos de fans. Se llaman Kami Robos y fueron creados por Tomohiro Yasui hace más de tres décadas. Con el tiempo los fue mejorando en cuanto a resistencia y les creo un mundo propio.
Cada personaje es especial, tiene sus "poderes", gustos, técnicas y personalidad propios. Se asocian en grupos de interés y técnica específicos y en su interacción han generado toda una historia de peleas y alianzas.
Lo que me pareció más interesante de esta expo fue el hecho de que no se enfoca en el objeto sino en lo relativo al "uso y vida de la obra"

Estará en el museo del Chopo hasta el lunes 21 de marzo y no pueden dejar de asistir. Si aún alcanzan, en la taquilla regalan unos sobres con estampas coleccionables de diversos Kami Robos.

En cuanto a accesibilidad le damos un 10 al museo, en servicio y atención de los empleados/custodios un 8 y a la obra por lo divertida e interesante un 10. También existen otras expos bastante interesantes en el mismo recinto. Les recomiendo tomar el elevador hasta el nivel 3 y dejarse llevar por la gravedad hacia los pisos inferiores.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Museo de la Estampa

A unos pasos de la alameda central, cruzando la calle de Hidalgo se encuentra la plaza de la Santa Veracruz. Ahí encontré alguna vez una fuentecilla que me pareció encantadora y varios ambulantes que al parecer huían de un operativo o tenían algo así como una asamblea.

Hace unas semanas pasaba por ahí y me sorprendió ver la plaza que recordaba tan linda en condiciones de abandono. Me senté un rato a contemplar los edificios y luego me decidí a entrar al Museo Nacional de la Estampa (MUNAE).

El edificio es una invitación a no entrar, pero el interior resulta hasta cierto punto maravilloso. El espacio fue construido para durar y ha resistido de todo. Es sobrio y modesto, casi discreto por compromiso pero encantador.

Dos cosas me parecieron resaltables del museo: el vitral del techo y la atención recibida por los custodios.

Diría que el museo se gana una puntuación buena en casi todo, sin embargo pierde mucho por su poca accesibilidad para personas discapacitadas.


Volviendo

Por cuestiones técnicas no había podido subir nada a este blog, sin embargo he visitado varios sitios y les he tomado nota. Esta semana comienza el curso de arte contemporaneo y estaré un poco m´s preparado para hablarles.

En otros temas, he dejado el cigarro y otros vicios por una crisis de asma que casi nos deja sin blog, Neno ni nada.

Prometo subir al menos de dos museos la info hoy en la noche.