miércoles, 9 de marzo de 2011

Museo de la Estampa

A unos pasos de la alameda central, cruzando la calle de Hidalgo se encuentra la plaza de la Santa Veracruz. Ahí encontré alguna vez una fuentecilla que me pareció encantadora y varios ambulantes que al parecer huían de un operativo o tenían algo así como una asamblea.

Hace unas semanas pasaba por ahí y me sorprendió ver la plaza que recordaba tan linda en condiciones de abandono. Me senté un rato a contemplar los edificios y luego me decidí a entrar al Museo Nacional de la Estampa (MUNAE).

El edificio es una invitación a no entrar, pero el interior resulta hasta cierto punto maravilloso. El espacio fue construido para durar y ha resistido de todo. Es sobrio y modesto, casi discreto por compromiso pero encantador.

Dos cosas me parecieron resaltables del museo: el vitral del techo y la atención recibida por los custodios.

Diría que el museo se gana una puntuación buena en casi todo, sin embargo pierde mucho por su poca accesibilidad para personas discapacitadas.


1 comentario:

  1. Yo quiero ir a una exposición que hay del miedo, me gustaría pero me da miedo je.

    Besos Nenito.

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