miércoles, 9 de febrero de 2011

Notas heréticas para un museovisitante

Hoy pensaba platicarles un poco del Museo de la Estampa, pero recapacité y me caí en la cuenta de que no hemos puesto en claro qué hacer y cómo hacerlo en los museos. Como este blog está escrito desde mi experiencia les dejo mi manual personal para la visita a los museos.

Antes que nada debemos entender que una obra de arte es como un calzón de puta. Puede o no ser estética, pero siempre será inquietante. Fue hecha para provocar, permanecer un tiempo en la memoria poética y ser disfrutada con cierta intimidad. Para que la obra impacte, al igual que la prenda mencionada, le resultan más convenientes los ojos vírgenes que las miradas criticonas o llenas de envidia. Entre bueyes no hay cornadas, dicen en mi pueblo, y creo que entre los artistas debería aplicarse una regla similar (pero no voy a hablar hoy de eso).

La primer regla en un museo, cualquier museo es guardar (el) silencio. Lo pongo emparentesizado porque creo que el silencio debe guardarse en el bolso y dejarse en paquetería. Si se entra a la sala con ganas de preguntar, reír o comentar se lleva la de ganar contra el miedo clásico que solemos tener a los museos.

Como segunda regla básica, que casi siempre intento aplicar, está la de apagar el mundo y encender el cerebro. Está más que claro que no todo lo que veamos nos va a gustar; en este detalle radica parte del encanto de asistir a un museo. El poder cuestionarnos un poco acerca de porqué nos gusta o no determinado asunto es, por lo general, un sano ejercicio mental.

La tercer regla es la más sencilla pero quizás también la más difícil de cumplir: leer. Lean los títulos e información de las obras. Si bien es cierto que el arte cuando necesita ser explicado no está expresando adecuadamente, a veces es cierto que una referencia puede terminar de llenar el espacio mental que destinamos a la obra.

La definición formal de un museo es: "Institución permanente, sin fines de lucro y al servicio de la sociedad y su desarrollo, que es accesible al público y acopia, conserva, investiga, difunde y expone el patrimonio material e inmaterial de los pueblos y su entorno para que sea estudiado y eduque y deleite al público.". Como ven, un museo debe ser siempre un sitio amigable, dejar de visitarlos no tiene justificación y cuando asistan recuerden que preguntar es una opción pero cuestionarse siempre debe ser una obligación.